domingo, 7 de septiembre de 2014

Comienzan las migraciones

Se acerca el final del verano. Es fácil sentirlo: Los días se acortan poco a poco. Ya no se escuchan los vencejos al atardecer. Tampoco las golondrinas, que dejaron de cantar y empiezan a verse con muy poca frecuencia. Los abejarucos también han iniciado su partida y los aviones comunes se marcharon hace semanas. El fin de la estación está a la vuelta de la esquina.

Avión común (Delichon urbicum) durante la época de cría

Muchas especies nos dejan y ponen rumbo al sur, pero otras llegan para pasar el invierno. Vuelven los cormoranes grandes y los alcatraces. También las gaviotas sombrías, reidoras y cabecinegras. Los estorninos pintos pronto se dejarán ver.

Empiezan a verse charranes patinegros con cierta frecuencia recorriendo la costa en busca de alimento, sus metálicos chirridos los hacen fáciles de localizar. Con un poco de paciencia podemos observar alguno de sus asombrosos picados. Ya están con su plumaje invernal, al igual que las gaviotas reidoras.

 Charranes patinegros (Thalasseus sandvicensis)

 Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus)

Las pardelas cenicienta aun se dejarán ver un poco más, pero pronto iniciarán su partida hacia sus lugares de invernada y no volverán hasta el próximo verano. Un viaje de ida y vuelta que para algunas poblaciones de pardelas supera los 30.000 km de recorrido, cruzando el océano Atlántico para llegar al sur de Brasil, o a costas de Namibia, al sur de África. Algunas llegan incluso hasta el canal de Mozambique, ya en el océano Índico.

Pardela cenicienta (Calonectris diomedea) en su hura durante la época de cría


Sea la estación que sea, salir al campo siempre puede ser algo sorprendente. Con cada detalle se perfila la idea de que cada especie tiene algo que la distingue, haciéndola única.





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